CRISPR, la técnica que permite el ‘corta y pega’ de ADN

sabias-que-diciembre-2016

La herramienta denominada CRISPR-Cas9, comúnmente conocida como el corta y pega genético fue la técnica por la que Emmanuelle Charpentier (francesa), y Jennifer Doudna, (estadounidense), recibieron en 2015 el premio Princesa de Asturias de Investigación, y que la revista Science eleva al número uno del listado de los descubrimientos científicos del año. No es para menos, está técnica gusta a todo el mundo por su plasticidad, facilidad de uso y bajo coste. Por eso y porque gracias a este procedimiento ahora están más cerca curar enfermedades para las que no hay terapias o, incluso, prevenirlas en un individuo y en las siguientes generaciones, algo para lo que ya hay recelos éticos porque esto implica actuar sobre el embrión, para modificar su ADN. Pero su aplicación no se limita a la salud sino que tambiéntendrá impacto en el consumo y en la producción de alimentos.

 

La CRISPR-Cas9 se inspira en el sistema defensivo de algunas bacterias frente al ataque de otros patógenos. Éstas tienen unas enzimas que diferencia entre el material genético de la bacteria y del virus y destruyen este último. Así, la técnica que ahora destaca Science ha transformado la maquinaria natural de estas bacterias en una herramienta programable que puede cortar cualquier segmento del ADN y sustituirlo. Normalmente se busca un trozo con una mutación que altera el funcionamiento de un gen lo que termina produciendo una enfermedad. A través del corta y pega esta herramienta, a modo de un procesador de texto, busca el error y lo corrige.

Con la utilización de esta técnica, podemos ver actualmente noticias sobre diversos avances científicos.

Recientemente investigadores chinos han probado por primera vez en humanos la técnica del «corta y pega» genético

Un grupo dirigido por el oncólogo Lu You, de la Universidad de Sichuan, introdujo células modificadas con este método a un paciente con cáncer de pulmón agresivo como parte de un ensayo clínico. Primero los investigadores retiraron células inmunitarias (linfocitos T) de la sangre del receptor, y después inhabilitaron en ellas, con la nueva técnica, un gen que combina una enzima que corta el ADN junto a una guía molecular que indica dónde seccionar.

Coincidiendo con este avance, otro equipo liderado por el español Juan Carlos Izpisúa-Belmonte, del Laboratorio de Expresión Genética del Salk Institute (La Jolla, California), también presentó una nueva técnica de edición de genes con la que han sido capaces de corregir parcialmente la visión en ratones ciegos. Los científicos, han logrado entrar por primera vez en una localización concreta de las células adultas que no se dividen -incapaces por sí solas de regenerar tejidos u órganos- y modificar el ADN dañado.